miércoles, octubre 15

[ANEXO I] Dejando una vida atrás: Vamos, actúa!

Las cosas de Dav a las 13:58:00

Hace mucho tiempo, había una vez una niña a la que le gustaba muchísimo el teatro: en el colegio siempre le daban los papeles más largos, casi todos los años salía en alguna obra y todos le decían que lo hacía muy bien.
Cuando cumplió los 11 años comenzó a hacer una obra llamada Kika, la niña que quería ser cómica, que en realidad se llamaba Kiko, el niño que quería ser cómico pero que la habían cambiado para que ella no tuviera que hacer de chico.

La verdad es que a la niña no le gustaba nada esa obra: era fea, sosa, bastante aburrida y su papel no era nada divertido de interpretar: tenía que decir muchas cosas que en realidad le daban igual y llevar una carretilla enorme que se le caía cada dos por tres.
Aún así, la hizo. Cualquier obra que se le presentaba aunque no le gustase la hacía.
Sin muchas ganas por su parte la obra fue representada y tuvo muy buena aceptación entre el público. Más tarde, volvió a ser representada para el colegio, y a los demás niños les gustó tanto que todo el mundo iba por la calle y habla a la niña como "Kika". Todos la conocían, a todos les gustaba.
La verdad es que, una vez representada, ella estaba tan contenta de haberse librado por fin de la obra y de la directora - alguien que perfectamente podría ser la Señorita Rottenmeier - como de los resultados y de que todo el mundo le dijese cosas por la calle.


Pero el descanso no tocaba aún: al año siguiente, la directora que se había hartado a hablar con otros colegios se empeñó en ir a otro pueblo a representarla.
¿Otra vez?


Pues como que fueron, y todo el escenario de cartón se fue cayendo en el curso de avance de la obra. ¡La vergüenza que pudieron pasar los jóvenes actores! Y lo que se pudo reír el público... Al terminar la actuación no quedaban en pie mas que los actores.


Después de aquello, ya no volvieron a actuar.

Harta de teatro que no le gustaba y de aquella directora pesada la niña decidió tomarse un descanso.

Pasaron tres años en los que la niña entró a secundaria y no perteneció a ningún otro grupo de teatro.

Presionada por sus amigas, que siempre tenían papeles protagonistas y eran muy buenas actrices, mucho más altas, más listas y más guapas que ella, terminó por ceder y se unió al grupo del instituto en su tercer año.

A ver si esta vez la directora gustaba más y la obra era más entretenida...

Ella tenía ganas de hacer algo disitinto, algo que fuera especial, pero se encontró con una película antigua que a todo el mundo le encantaba, pero que a ella no le terminaba de hacer gracia: Con faldas y a lo loco.
Lo cierto es que la niña no estaba receptiva: si hubiera estado abierta a más variedad de lo que estaba probablemente la habría cogido con más ganas. De todas formas, podía estar bien participar en esa obra para ver a los chicos vestidos del chicas. Eso sí que se sería divertido.
... Pues nada. Como era de esperar, una de las amigas listas y guapas fue la protagonista, al tiempo que se modificaba todo el guión de la historia para que la otra también pudiera serlo, habiendo el doble de protagonistas que en la historia real.
A la niña, que ya era un poco más mayor, le pusieron un papel bastante feo y que no hacía nada más que gritar: era la directora ulcerosa de la orquesta.
Bueno, pues si nadie la conocía ni sabía cómo actuaba, este año tendría que aguantarse y al siguiente ya podría tener algo más entretenido, no? A ver si le daban algo que le resultase más agradable, porque todavía no había hecho un sólo papel que le gustase desde los 8 años, cuando hacía de narradora en cuentos sobre pájaros.
Pero eso no fue negativo para la obra: la chica se lo trabajó al máximo, estudió e interpretó luciéndose todo lo que pudo y esforzándose una barbaridad, y el día de la obra sufrió una mini-crisis de ansiedad porque hacía mucho que no actuaba. Y es que volver a ver un escenario le parecía algo muy... imponente.
Los nervios la traicionaron en un momento y se equivocó, pero el público no pareció darse cuenta. Por lo demás la obra resultó bien, y al salir la directora malhumorada, chillona y con úlcera, "la que tenía mucho genio" fue felicitada por gente que incluso ni ella conocía.
Esperando tener un papel que disfrutase más, siempre con esa esperanza, la chica se apuntó al año siguiente, esperando que su esfuerzo del año anterior le beneficiase en este.
Sin embargo, se encontró con una obra que ella no quería hacer por nada del mundo: Moulin Rouge. Cánticos y bailes, algo que no dominaba para nada y en lo que era patética, unidos a unos escenarios extremadamente extravagantes que no podían representarse en un humilde auditorio, y un grupo de personas muy grande en el que sólo tendrían un papel de verdad los dos protagonistas y algún que otro secundario.
Aunque en un principio se dijo de que lo hiciera la chica, al final el papel protagonista se lo quedó la que todos los años era la protagonista, una de sus amigas altas y listas, y a la otra le agrandaron el suyo para que pudiera tener también uno muy notable en la obra. El resto de chicas no eran más que bailarinas. Los chicos lo tenían más fácil porque en esa obra los hombres tienen más variedad de papeles que las mujeres.

La muchacha diseñó, junto a la otra amiga a la que le habían agrandado el papel, las coreografías de toda la obra. Tras enseñárselas a las bailarinas, ya sólo quedaba que le dieran un papel a ella.
Recibió un papel que se le cambió dos veces, y cada vez veía que pintaba menos allí porque sólo era un personaje que ni siquiera estaba fijo (en realidad no existía) y a quien tenían de un lado para otro nada más que haciendo recados.
Dándose cuenta de que no iba a actuar ni un cuarto de lo del año anterior, y harta de irse sin comer y arrastrando a su hermano pequeño en días de lluvia y sin paraguas al auditorio a "ayudar" para luego no hacer nada que valiese la pena, pasarse las horas sentada mirando o haciendo chorradas que cualquier otro podría hacer sin que le costase ningún esfuerzo, y sabiendo que era totalmente prescindible, y harta del ambiente entre compañeros que no le gustaba nada, decidió dejarlo. Para colmo, cada vez tenía que encargarse más de su casa porque su abuela había enfermado y quien podía llevar la casa ahora se encargaba de cuidarla.
Así que se fue. Dejó la obra desesperada a un mes del estreno, no cantó, no bailó, ni hizo de bulto, y cortó el contacto con la directora de este grupo, que había resultado ser muy decepcionante y le hacía sentirse utilizada ya que sólo la llamaba para sacar las castañas del fuego (resolver urgencias) cuando hacía falta. Pero la chica sabía que no se la quería para nada más.

Así que, tras unas palabras con la directora en el instituto, delante de todos los compañeros de teatro y mostrando su malestar públicamente ante la situación a la que se veía sometida por esta mujer, ya había escarmentado.
Decidí que no volvería a actuar.

2 pilladísimos han opinado sobre esta chorrada.:

Javi dijo...

Me hubiera gustado mucho ver actuar a esa niña en su obra de primaria, al igual que en "Moulin Rouge". A un mes del estreno, la verdad es que yo no hubiera abandonado; aunque, claro, cada persona es diferente, y la niña no tiene porqué pensar igual que yo, al igual que yo no sé lo mal que lo pasó la niña.

Qué pena, porque si no se lo hubiese dejado, al año siguiente la niña se hubiera encontrado con un niño que tomó el relevo de las niñas guapas, altas y listas, pese a no serlo él mucho todo eso. Lo que quiero decir es que ese año probablemente la niña hubiese cogido un papel más importante (el de la Sonia o la Espe).

Pero no merece la pena pensar en ello. Es pasado, es algo inmutable.

Blank dijo...

HUmm... comprendo... son el tipo de cosas que nos van matando la ilusión lentamente, pero bueno. Por lo menos tuviste el valor para afrontar la situación cara a cara con la directora, eso es admirable. En tu lugra, también hubiera hecho lo mismo :) -ahora que lo recuerdo, si lo hice xD pero era una presentación de música... - en fin.
Saludos :D
Me alegro que sigas pulicando pese a la escases de tiempo ^^